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Celia mi vida Celia Cruz con Ana Cristina Reymundo ; introducción por Maya Angelou.

Por: Colaborador(es): Detalles de publicación: New York Rayo c2004.Descripción: x, 260 p. ill. (some col.) 24 cmISBN:
  • 0060726067
Tema(s): Clasificación CDD:
  • 782.42164/092 B 22
Clasificación LoC:
  • ML420.C957 A3 2004
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Libro Biblioteca Encarnación Valdés Sala de Música 782.42164092 C9573c (Navegar estantería(Abre debajo)) Disponible 80000002219148
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Por primera vez, y en sus propias palabras, Celia Cruz cuenta la historia de su vida, sus alegrías, sus tristezas y los múltiples obstáculos que tuvo que enfrentar para convertirse en una de las artistas más destacadas de nuestra época.

Cuando Celia Cruz murió , el 17 de julio del 2003, más de medio millón de personas -- en Miami y en Nueva York -- esperaron en fila durante horas para presentarle sus últimos respetos a la Reina de la Salsa. Varios millones más le rindieron homenaje en pequeñas celebraciones conmemorativas, organizadas en sus propias casas y en festivales callejeros a través del mundo entero.

Al son de su inconfundible voz y las canciones que la llevaron a la cima, la muerte de la Reina de la Salsa fue marcada por el mismo gozo que ella supo transmitirle a millones de personas a todo lo largo de su increíble vida y su carrera, una carrera que abarcó toda la segunda mitad del siglo veinte.

Sin embargo, a pesar de su fama y popularidad, la vida de Celia Cruz siempre estuvo cubierta por un velo de misterio. Hasta ahora, nunca le había contado a nadie la historia de su vida y nadie nunca había visto su colección privada de fotos. En este libro, por fin les abre las puertas a sus admiradores y nos cuenta su historia, en sus propias palabras.

De su modesta infancia en Cuba, a sus años de exilio en México y su impresionante carrera en Estados Unidos, de sus extravagantes vestidos a su personalidad sencilla y reservada, Celia fue sin duda alguna, una mujer de contrastes. Era sincera, espontánea y accesible para sus fans, pero siempre fue muy privada con su vida personal. Era desinhibida sin ser decadente, honesta sin ser ofensiva, confiada sin ser arrogante y generosa a más no poder. Sin embargo, antes que nada, Celia era una mujer auténtica. Y esa autenticidad que la caracterizaba, es la que hizo que su público la quisiera tanto.

Basado en más de 500 horas de entrevistas grabadas tan sólo unos meses antes de su muerte, Celia incluye fotografías y anécdotas inéditas sobre la vida de Celia Cruz, revelándole a sus millones de admiradores, una vida que había permanecido muy privada a pesar de haberse vivido sobre el escenario.

Celia es la celebración de la vida de una mujer dotada de un talento extraordinario. Es la historia de una mujer apasionada, trabajadora y que tenía una fe indestructible en Dios y en toda la humanidad. En estas, sus últimas palabras, le rinde homenaje al público que tanto la adoraba.

"Una autobiografía"--Dustjacket.

Discography: p. 249-251.

Extracto provisto por Syndetics

Celia SPA Mi Vida Uno Mi Madre, Cuba Todo el mundo sabe que siempre he dicho que no quiero hacer un libro sobre mi vida. Yo preferiría hacer una película, pero no un libro. Y, sin embargo, aquí estamos. Lo hago porque cuando yo ya no esté, va a haber quien diga, <>, y otros que dirán, <>. En tal caso, prefiero decirlo yo, para que nadie nunca pueda decir lo que yo pienso de mi propia vida. Nunca. Este libro reúne mis opiniones, mis recuerdos, mis puntos de vista y mis sentimientos. Donde exista una diferencia entre mi experiencia y la de otros, sencillamente les recuerdo que cada cual ve las cosas a su manera. Este libro y estos recuerdos son los míos. ¿Y quién mejor que yo para contarlos? Me llamo Úrsula Hilaria Celia Caridad Cruz Alfonso. Soy hija de Catalina Alfonso, a quien todos le decían <>, y de Simón Cruz. Nací en La Habana, Cuba, en la sección más pobre de un barrio de clase media y trabajadora donde vivían personas de todas las razas y colores. El barrio se llamaba Santos Suárez, y la casita donde nací y me crié estaba situada en la calle Serrano, nro. 47, entre las calles Santos Suárez y Enamorados. Como ha habido tantos cambios horrorosos en Cuba -- y desde que salí, más nunca he vuelto -- , no sé si aquella casita en la que viví todavía existe como la recuerdo. Mi primera aparición en la escena fue el veintiuno de octubre de mil novecientos algo. Es decir, nunca divulgaré el año en que nací. Nunca me quito la edad, pero tampoco la digo. Quien quiera saber el año en que nací, tendrá que esperar. La funeraria algún día lo dirá, pero lo que soy yo, no les contaré nada. Tendrán que seguir adivinando. El asunto de mi nacimiento fue algo muy grande entre mi tía Ana y mi mamá Ollita, ya que las dos hermanas se querían mucho. Resulta que cuando Ollita estaba en estado conmigo, a tía Ana se le murió una hijita recién nacida. La muerte de esa niñita la afectó tanto, que más nunca quiso volver a tener hijos. Ollita estaba en La Habana cuando murió la hija de tía Ana, y puesto que tía Ana vivía a unos doscientos kilómetros, en la ciudad de Pinar del Río, mi mamá -- con un embarazo reciente -- , tuvo que viajar hasta allá para ayudar a consolar a su hermana. Cuando Ollita llegó a la casa de mi tía y de su marido, Panchito, la encontró con la niña muerta en sus brazos, rodeada de otras mujeres que le suplicaban y le rogaban que se desprendiera del cadáver. Ollita se le acercó a su hermana, y con besos y ternuras la calmó hasta que al fin soltó a su hijita, resignándose a su triste suerte. Aunque tía Ana estaba sin consuelo, mi mamá le decía: <>. Pero creo que mi mamá nunca se imaginó que su hermana se tomaría esas palabras tan en serio. Prepararon a la niña difunta para el velorio y comenzaron los rezos. Pero tía Ana ni siquiera lloraba; simplemente se mantenía en silencio, con la mirada fija en el féretro. Pero de repente se levantó sin decir palabra alguna, se inclinó sobre el ataúd donde reposaba su hija, y le dijo: <>. Con eso, le agarró los meñiques y se los dobló hacia los pulgares hasta que se oyó un ¡crac! y todo el salón quedó en silencio. Ollita, que estaba sentada en una silla cerca del féretro, me contó que sufrió una impresión tan grande cuando vio lo que hizo su hermana, que sintió como si alguien la hubiera golpeado en el pecho y que hasta me sintió saltar en su vientre. Me contó que se le fue el aire y que casi se desmaya, pero que las demás señoras presentes corrieron a sostenerla, darle agua y tranquilizarla con aire fresco que le echaban con abanicos de paja. Al día siguiente le dieron cristiana sepultura a mi primita difunta, y Ollita se quedó por unos días con tía Ana en Pinar del Río, antes de regresar a La Habana. Unos meses más tarde, durante una tarde fresca, Ollita se encontraba sentada en el portal de la casa de Santos Suárez, cantando como de costumbre. De pronto sopló una fuerte brisa que la hizo taparse los brazos para protegerse del frío, y en el momento que se iba a levantar para ponerse una mantillita, oyó como si le dijeran un nombre en el oído. A partir de ese momento mi mamá supo que yo iba a ser una niña y que me llamaría Celia Caridad. En mi amada Cuba hay sólo dos temporadas: la seca y la de lluvia, y en las dos hace mucho calor. A fines de octubre, las fuertes lluvias se calman un poco, pero aun así, todo el mundo se prepara, porque se sabe que se aproxima un fuerte calor cargado de humedad. Fue en esos días -- rodeada de cantos y rezos-- que decidí entrar en el mundo. Como se sentía tan pesada y tan torpe, Ollita pasaba el tiempo mirándose la barriga, y ese día se la vio enorme. Con tantos fríjoles negros y arroz que se comían en esa época en Cuba, los niños nacían grandes. De hecho, mi mamá me contó que el día en que nací, su barriga se sentía tan grande y tan pesada que apenas lograba mantenerse de pie. Comprendió entonces que sólo faltaban pocas horas para que naciera, y así fue. Celia SPA Mi Vida . Copyright © by Celia Cruz. Reprinted by permission of HarperCollins Publishers, Inc. All rights reserved. Available now wherever books are sold. Excerpted from Celia SPA: Mi Vida by Ana Cristina Reymundo, Celia Cruz All rights reserved by the original copyright owners. Excerpts are provided for display purposes only and may not be reproduced, reprinted or distributed without the written permission of the publisher.

Reseñas proporcionadas por Syndetics

Library Journal Review

Posthumous but authorized, this memoir is drawn from more than 500 hours of taped video interviews and ties into the official one-year anniversary tribute following Cruz's death. (c) Copyright 2010. Library Journals LLC, a wholly owned subsidiary of Media Source, Inc. No redistribution permitted.
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