02812nam a2200205Ia 4500001000700000003000500007005001700012008004100029020001500070035002000085040001300105100002400118245008700142260003400229300001900263490003800282504005300320505219900373650003402572109901BIBL20240223145850.0920214s1989 sp b 001 0 spa d a8429308261 a(OCoLC)25278450 aIDKcIDK10aSegundo, Juan Luis.13aEl dogma que liberabfe, revelación y magisterio dogmáticocJuan Luis Segundo.0 aSantanderbSal Terraecc1989. a406 p.c22 cm. 0aColeccion Presencia Teologicav53 aIncludes bibliographical references and indexes. a«¿Qué sucede si –como escribe Juan Luis Segundo– 'la verdad sólo es tal cuando se convierte en comunicación real'? Pues ocurren, al menos, estas tres cosas: a) Pretender sólo conservar intacto el depósito de la Revelación es una de las mejores maneras de ser infiel a él, de corromperlo y de traicionarlo. b) Pretender comunicar la revelación del Dios de Jesús soló desde la autoridad extrínseca y desde la imposición exterior significa ya de entrada c) Ambas tesis tienen múltiples e importantísimas consecuencias eclesiológicas que caben en esta frase, tantas veces repetida por papas y teólogos: la Iglesia existe sólo para el bien de los hombres y no para bien de sí misma. Y ese bien de los hombres no es ni un bien abstracto ni un maximalismo inalcanzable, sino el mayor bien posible en cada circunstancia, situación y persona concretas». Así se expresa J. I. González Faus en su «prólogo» a la presente obra de Juan Luis Segundo, donde el teólogo uruguayo, mediante un recorrido por el Antiguo y el Nuevo Testamento y la historia de la Iglesia, estudia las relaciones entre fe, la revelación y el magisterio dogmático, reivindicando algo que quedó muy claro en el Vaticano II: que «la revelación de Dios no está destinada a que el hombre sepa (lo que de otro modo sería imposible saber), sino a que el hombre sea de otra manera y actúe mejor». Sólo así podrá ser verdad algo que, por más tópica que pueda parecer su formulación, resulta urgente recuperar: que el dogma sea para el hombre, y no el hombre para el dogma. González Faus llama también la atención sobre «el carácter llamativamente integrador de este libro, tan profundamente respetuoso de todo y de todos, aun de aquellos de quienes disiente. Porque todo y todos están mirados desde la óptica creyente, que cuenta con que también de ellos se habrá sacar punta el Espíritu. Y por eso esta obra, que parece tan crítica (y que quizá se le atragante a quien no la entienda), resulta ser, paradójicamente, tan esperanzada. Y concluye con la esperanza, como podrá ver el lector al llegar al último capítulo». 0aDogma, Development of.2Local