02179 a2200229 4500003000600000008004100006020001500047040002800062050002500090100002000115245013600135260004600271300002300317336002600340337002800366338002700394490003000421504001100451520144500462650002501907650001701932PUCPR120830s xxu||||gr|||| 00| 0 spa d a8429307575 aBETbspacBETdBETerda aBT 972 b.C5818 1986 aColzani, Gianni aLa comunión de los santos : bUnidad de cristología y eclesiología /cGianni Colzani, traducción de J.J. García Valenceja aEspaña:bEditorial Sal Terrae,c©1986. a111 pages,c18 cm. 2rdacontentatextbtxt 2rdamediaaunmediatedbn 2rdacarrieravolumebnc aColección ALCANCE,v39. aIndex. a"La comunión de los santos nos une con Cristo, del cual, como Fuente y Cabeza, dimana toda la gracia y toda la vida del mismo Pueblo de Dios" (Lumen Gentium, 50). De este modo, el Vaticano II reasume una larga tradición de los Padres de la Iglesia, que veían en la realidad de la Communio sanctorum no una verdad particular y aislada, sino un principio sintético capaz de sostener y estimular el conjunto de la experiencia cristiana. En ella veían confluir la presencia de todo lo santo —el designio salvífico del Padre, su realización por Cristo, el Señor, y su continua dinamización por el Espíritu—, y al mismo tiempo la concreción de estos dones divinos en la comunidad eclesial que los recibe en el gozo y la alabanza, ante todo para ofrecer a toda la humanidad un seno fecundo en el que puedan hacerse realidad los perpetuos deseos del ser humano —por tantos motivos, de tantos modos y tantas veces frustrados— de llegar a ser él mismo y de participar con los demás en una verdadera comunión de vida. La fe en la comunión de los santos y la práctica que origina llevan estos anhelos de solidaridad hasta unas metas que el hombre, por sí solo, jamás habría podido imaginar, porque tales anhelos quedan asentados en una promesa, en un cumplimiento ya realizado (aunque aún no plenamente consumado) y en un destino ratificado por el Amor fiel, de cuyas manos no pueden ser arrebatados.  0aCommunion of saints. 0aJesus Christ