TY - BOOK AU - Irenaeus, AU - Irenaeus, AU - Irenaeus, AU - Ayán Calvo,Juan José AU - Aróztegui Esnaola,Manuel AU - Navascués Benlloch,Patricio de AU - Sáez Gutiérrez,Andrés TI - Contra las herejías I T2 - Fuentes patrísticas SN - 9788497155281 AV - BR65.I63 A3818 2022 PY - 2022/// CY - Madrid PB - Ciudad Nueva KW - Irenaeus, KW - Apologetics KW - Early works to 1800 KW - History KW - Early church, ca. 30-600 KW - Gnosticism KW - Controversial literature KW - Christian heresies KW - Church history KW - Primitive and early church, ca. 30-600 KW - fast KW - Theology, Doctrinal KW - Patrologia greca KW - Melito Sardianus, santo, secolo II - Irenaeus Lugdunensis, santo, circa 130-circa 198 KW - Patrologia. Generalità KW - Gnosi ed eresie dei primi secoli - Nag Hammadi KW - Early works N1 - Includes bibliographical references (pages [95]-128) and indexes N2 - Durante el siglo II, el cristianismo vivió posiblemente una de sus crisis más importantes, tal vez la peor, por la aparición de diversos movimientos, como el marcionismo y los variadisimos grupos gnósticos, que proponían una reinterpretación total del mensaje cristiano. Apoyados, las más de las veces, en una tradición apostólica secreta, libres de cualquier vínculo eclesial, se sentían los profundos conocedores del más verdadero y auténtico mensaje de Jesús. Fueron capaces de elaborar un pensamiento coherente sobre la salvación y respetuoso de los axiomas que prevalecían en la filosofía del momento. Su lenguaje adoptaba habitualmente un estilo mítico: las palabras y las imágenes iban mucho más allá de su significado obvio. Solo tras un largo proceso de iniciación se accedía a su comprensión. Ireneo de Lyon, un joven educado a los pies de Policarpo, discípulo del apóstol Juan, llegó desde Esmirna, en Asia Menor (en la actual Turquía), a tierras galas, donde acabó presidiendo como obispo la comunidad cristiana de Lyon. Percibió cómo entre esos grupos existía un profundo desafecto —y en algunos casos hasta animadversión— hacia el Dios creador. Al gnóstico no le interesaba la salvación del mundo sino liberarse del mundo y del Creador, ni la salvación de la carne sino librarse de la carne, ni la fe sino la agnosis. Frente a ello Ireneo levantará una preciosa reflexión, en cinco libros, sobre el Creador y las creaturas, especialmente la hecha del barro de la tierra, barro que nunca escapa a las Manos de Dios y necesita del tiempo y la historia para crecer a imagen y semejanza de Dios. Como pastor, Ireneo se vio concernido por el desconcierto de los creyentes sencillos, pero también se vio solicitando por alguien al que califica de «amadísimo», probablemente otro pastor eclesial. Por ello reunión y leyó los escritos que circulaban entre élite; y tuvo encuentros y debates con ellos para poder dar cuenta de su pensamiento y de su conducta. De esa manera pudo dar cuenta de su pensamiento y de su conducta. De esa manera Ireneo no es un heresiólogo al uso; es un pastor que responde a las inquietudes de los creyentes: «Lo que te hemos escrito con amor, tú lo acogerás con amor, lo harás crecer en tus manos, pues eres más capaz que nosotros; lo recibirás de nosotros como si fuera una semilla y un inicio, y con la profundidad de tu mente harás fructificar en abundancia... lo que te hemos referido de manera pobre». Pero el libro I del Contra las herejías de Ireneo ha resultado de una enorme riqueza para conocer las claves del gnosticismo del siglo II. El obispo de Lyon, en el libro I, ofrece un retrato de aquellos grupos que, con facilidad, se iban diluyendo en nuevas ramas y, frente a la profusión de doctrinas y sistemas, expone la predicación y la fe de la Iglesia, que «las custodia con diligencia como quien habita una sola casa, y de la misma manera cree e ellas como quien tiene una sola alma y un solo corazón, y de manera sinfónica las predica, enseña y transmite como quien tiene una sola boca». ER -