Sufrimiento Dorothee Sölle; [tradujeron del alemán Fabián Diego yJosep Boada].
Idioma: Español Lenguaje original: Alemán Series Pedal ; 9Detalles de publicación: Salamanca : Sígueme, ©1978.Descripción: 180 pages ; 18 cmTipo de contenido:- texto
- sin mediación
- 8430107525
- 9788430107520
- 152.1824 20
- B 105 .S79 S6554 1978
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| Libro BET | Biblioteca Escuela de Teología Colección General BET | B 105 .S79 S6554 1978 (Navegar estantería(Abre debajo)) | Disponible | 4200000001690 |
Introducción: Las dos preguntas -- Crítica del masoquismo cristiano -- Un matrimonio -- Las dimensiones de la desdicha -- SUmisión incondicional -- El sadismo teológico -- El sacrificio de Isaac -- Crítica de la apatía postcristiana -- «Al menos protección de animales para los presos» -- La apatía de la sociedad -- El Dios apático de los cristianos -- Apatía política —en el ejemplo Vietnam -- Convertir el odio en fuerza -- SUfrimiento y lenguaje -- De la vida de un obrero -- El sufrimiento mudo -- Las fases del sufrimiento -- El Dios mudo y el Dios que habla -- Getsemaní -- La verdad de la aceptación -- La luz reencontrada -- La teología mística del sufrimiento -- Ataraxia y amor a la cruz -- Lo afirmativo en el cristianismo -- Job es más fuerte que Dios -- Sufrir y aprender -- Una canción popular chilena -- El Cristo amargo -- El Padre y yo somos uno -- Sufrimiento y ateísmo -- La cruz -- La religión de los esclavos -- Simone Weil, toujours Antigone -- Felices son los que experimentan el sufrimiento -- La paradoja -- No hay ningún sufrimiento ajeno -- Una vez más: Iván y Alischa
Podemos cambiar las condiciones sociales que padecen los hombres. Podemos paliar e incluso a suprimir el sufrimiento que todavía hoy se produce en beneficio de unos pocos. Pero en todos estos caminos tropezamos con fronteras que no se dejan atravesar. La muerte es una de ellas, pero están también el embrutecimiento y la falta de sensibilidad, las mutilaciones y las heridas que ya no se pueden eliminar. El único medio de traspasar esas fronteras es compartir el dolor con los que sufren, no dejarlos solos y hacer más fuerte su grito.