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El Espíritu Santo / Ambrosio de Milán ; Introducción, traducción, notas e índices de Carmelo Granado, S. J.

Por: Colaborador(es): Series Biblioteca de patrística ; 41©1998Descripción: 276 páginas ; 21 cmTipo de contenido:
  • text
Tipo de medio:
  • unmediated
Tipo de soporte:
  • volume
ISBN:
  • 8489651426
Tema(s): Clasificación CDD:
  • 231.3  A51e  21
Clasificación LoC:
  • BR 60 .S7 B53 col. 41
Contenidos:
Introducción--Ambrosio de Milán--«De Spirito Sancto»--Libro I--Libro II--Libro III--Ambrosio de Milán--El Espíritu Santo--Epístola del Emperador Graciano--Libro Primero--Prólogo: Sobre Gedeón--I. El Espíritu Santo no se cuenta en el número de las criaturas ni en el de todas las cosas, sino que está por encima de todas--II. No se puede aplicar al Espíritu lo que está escrito del Hijo de Dios: «Todas las cosas han sido hechas por medio de él», porque el Espíritu no está en el número de todas las cosas, sino que está sobre todas ellas--III. Que no se piense que el Espíritu está separado de la majestad de Dios Padre para nosotros hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y nosotros somos para él, y un único Señor Jesús, por medio del cual existen todas las cosas», porque la Escritura habla en muchos pasajes del Espíritu y del Hijo sin mencionar en absoluto al Padre en el mismo pasaje, o habla del Padre y del Espíritu y no dice nada acerca del Hijo de Dios--IV. Que el Espíritu Santo es el mismo que el Espíritu de Dios, y el mismo es Espíritu de Cristo y el mismo Espíritu del Padre, el mismo es Paráclito, Espíritu de la Verdad y Espíritu de Vida--V. El Espíritu Santo es bueno--VI. Somos sellados en el Espíritu--VII. El Espíritu lo llena todo--VIII. El Espíritu sempiterno--IX. El Espíritu perdona los pecados--X. El Espíritu de Dios no pasa de un lugar a otro, de él está escrito que «procede Dios Padre» y de él dice el Hijo de Dios «que yo os envío»--XI. Una es la paz, una es la gracia del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XII. Una sola es la caridad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y una sola la obra de la Trinidad para que el Señor Jesús padeciera la pasión en su cuerpo--XIII. Una sola es la comunión del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XIV. Uno solo es el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XV. También el Hijo se llama Paráclito como el Espíritu. Este nombre es de beneficio y de gracia, no de injuria--XVI. Como el Padre es luz, también el Hijo es luz y el Espíritu es luz. Y como leemos que el Padre es fuego, así también el Hijo y el Espíritu Santo--XVII. El Espíritu Santo es luz del rostro de Dios, y como el Padre es vida, así también lo son el Hijo y el Espíritu Santo--Conclusión --Libro Segundo--Prólogo: Sobre Sasón--I. El Espíritu es Señor, porque el Espíritu es fuerza como el Padre es fuerza y el Hijo es fuerza--II. Único es el consejo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--III. Como la vida consiste en conocer al Padre y al Hijo, así la vida consiste en conocer al Espíritu de Dios--IV. Como el Padre vivifica, así también el Hijo así también el Espíritu Santo--V. Como el Padre es creador de todas las cosas, así también el Hijo así también el Hijo y así también el Espíritu Santo--VI. Como al Padre y al Hijo, así también hay que servir al Espíritu Santo--VII. El texto: «He aquí que yo consolido los truenos y creo el espíritu»--VIII. COmo DIos Padre y el Hijo regeneran, así también el Espíritu Santo--IX. Las mismas palabras con las que quieren que el Espíritu aparezca como inferior muestran la excelencia del Padre y del Hijo--X. Una sola voluntad y una sola llamada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--XI. Como el Padre conoce al Hijo y el Hijo conoce al Padre, así el Espíritu conoce a Dios Padre, y como el Padre nos ha revelado lo que es suyo, así también el Hijo así también el Espíritu--Libro Tercero--I. El Espíritu está sobre Cristo y, como el Hijo ha enviado al Espíritu, así también el Espíritu de Dios Ha enviado al Hijo--II. El espíritu ha sido dado como también lo ha sido el Hijo--III. Se ha leído que el Espíritu es Dedo de Dios, con lo que se da entender la unidad de la divinidad, no la desigualdad de la Trinidad--IV. Como el Espíritu Santo ha cooperado con el Padre y con el Hijo en la nube y en el mar cuando la liberación del pueblo de los judíos, así coopera en el misterio del bautismo--V. Santifica el Padre, santifica el Hijo, santifica también el Espíritu de Dios--VI. Las obras de las manos son las mismas obras de los dedos, es decir, las obras del Hijo son las mismas que las del Espíritu de Dios--VII. Como acusa el Padre, así acusa también el Espíritu. El Espíritu también juzga--VIII. Como se lee que el Espíritu es la espada del Verbo, así s elee que el Verbo de Dios es la espada del Espíritu Santo--IX. Al igual que el Padre y el Hijo, así también se lee que el Espíritu es entristecido, irritado y tentado por el pueblo de los judíos--X. En una palabra: el Espíritu es Dios, según la afirmación de Pedro en los Hechos de los Apóstoles--XI. Según el Evangelio, el Espíritu es Dios--XII. El Espíritu Santo es adorado como el Padre y el Hijo, y es adorado con el Padre y el Hijo en la majestad de Dios, según el Evangelio--XIII. El Espíritu Santo es Dios según el Apóstol, y nosotros somos templo del Espíritu Santo, como también de Dios Padre y del Señor Jesús--XIV. No son tres dioses, sino un único Dios--XV. El Espíritu Santo es Señor, como lo son el Padre y el Hijo--XVI. Es bueno el Espíritu de Dios y el Espíritu de la verdad e introduce en toda la verdad--XVII. No hay tres seeñores, sino un único Señor--XVIII. Como el Padre es santo y el Hijo es santo, así también el Espíritu es santo--XIX. Conclusión: El Espíritu es Dios, porque no tiene pecado y perdona los pecados y es creador y le servimos y es adorado -todas estas cosas, en efecto, son propias de Dio - y porque resucita a los muertos--XX. Como el Padre y el Hijo, también el Espíritu resucita a los muertos--XXI. El Espíritu está en el trono de Dios y un único reino indiviso es el del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--XXII. También el Espíritu Santo es Señor Sebaoth--XXIII. El Espíritu de Dios es omnipotente.
Resumen: San Ambrosio es uno de los grandes Padres de la Iglesia de Occidente. Nació hacia el año 339 en Trévis, donde su padre era prefecto de las Galias. Tras la muerte prematura del padre su familia se trasladó a Roma, donde el joven Ambrosio recibió una formación esmerada llegando a ser jurista y ejerciendo la abogacía. Hacia el 370 fue nombrado gobernador de las provincias de Liguria y Emilia, con residencia en Milán –a la muerte de Auxencio, obispo arriano de Milán–, Ambrosio fue elegido por el pueblo para ocupar la sede episcopal milanesa, en la que permanecería hasta su muerte ocurrida en diciembre del 397. Al frente de la iglesia de Milán, Ambrosio se manifestó enseguida niceno, como lo era su propia familia, y se opuso fuertemente al arrianismo. Fue un pastor de almas, un político, un teólogo y un mítico. Todos estos rasgos aparecen en las páginas de esta obra. Ambrosio es el primer occidental que escribió un tratado sobre el Espíritu Santo. Inspirándose en la mejor teología griega sobre el tema, muestra con argumentos de Escritura y de razón que el Espíritu Sano es Dios. Era lo que le había pedido el Emperador en carta autógrafa, cuya publicación constituye toda una recomendación de esta obra. La presente traducción es la primera que se publica en lengua catellana.
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Libro BET REF Biblioteca Escuela de Teología Colección Referencia Escuela de Teología BR 65 .A31 1998 v.41 c.2 (Navegar estantería(Abre debajo)) v. 41 c.2 Disponible 41000000014622
Libro BET REF Biblioteca Escuela de Teología Colección Referencia Escuela de Teología BR 65 .A31 1998 v.41 (Navegar estantería(Abre debajo)) v. 41 Disponible 41000000003088
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Incluye índices.

Introducción--Ambrosio de Milán--«De Spirito Sancto»--Libro I--Libro II--Libro III--Ambrosio de Milán--El Espíritu Santo--Epístola del Emperador Graciano--Libro Primero--Prólogo: Sobre Gedeón--I. El Espíritu Santo no se cuenta en el número de las criaturas ni en el de todas las cosas, sino que está por encima de todas--II. No se puede aplicar al Espíritu lo que está escrito del Hijo de Dios: «Todas las cosas han sido hechas por medio de él», porque el Espíritu no está en el número de todas las cosas, sino que está sobre todas ellas--III. Que no se piense que el Espíritu está separado de la majestad de Dios Padre para nosotros hay un solo Dios, el Padre, del que proceden todas las cosas y nosotros somos para él, y un único Señor Jesús, por medio del cual existen todas las cosas», porque la Escritura habla en muchos pasajes del Espíritu y del Hijo sin mencionar en absoluto al Padre en el mismo pasaje, o habla del Padre y del Espíritu y no dice nada acerca del Hijo de Dios--IV. Que el Espíritu Santo es el mismo que el Espíritu de Dios, y el mismo es Espíritu de Cristo y el mismo Espíritu del Padre, el mismo es Paráclito, Espíritu de la Verdad y Espíritu de Vida--V. El Espíritu Santo es bueno--VI. Somos sellados en el Espíritu--VII. El Espíritu lo llena todo--VIII. El Espíritu sempiterno--IX. El Espíritu perdona los pecados--X. El Espíritu de Dios no pasa de un lugar a otro, de él está escrito que «procede Dios Padre» y de él dice el Hijo de Dios «que yo os envío»--XI. Una es la paz, una es la gracia del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XII. Una sola es la caridad del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y una sola la obra de la Trinidad para que el Señor Jesús padeciera la pasión en su cuerpo--XIII. Una sola es la comunión del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XIV. Uno solo es el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo--XV. También el Hijo se llama Paráclito como el Espíritu. Este nombre es de beneficio y de gracia, no de injuria--XVI. Como el Padre es luz, también el Hijo es luz y el Espíritu es luz. Y como leemos que el Padre es fuego, así también el Hijo y el Espíritu Santo--XVII. El Espíritu Santo es luz del rostro de Dios, y como el Padre es vida, así también lo son el Hijo y el Espíritu Santo--Conclusión --Libro Segundo--Prólogo: Sobre Sasón--I. El Espíritu es Señor, porque el Espíritu es fuerza como el Padre es fuerza y el Hijo es fuerza--II. Único es el consejo del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--III. Como la vida consiste en conocer al Padre y al Hijo, así la vida consiste en conocer al Espíritu de Dios--IV. Como el Padre vivifica, así también el Hijo así también el Espíritu Santo--V. Como el Padre es creador de todas las cosas, así también el Hijo así también el Hijo y así también el Espíritu Santo--VI. Como al Padre y al Hijo, así también hay que servir al Espíritu Santo--VII. El texto: «He aquí que yo consolido los truenos y creo el espíritu»--VIII. COmo DIos Padre y el Hijo regeneran, así también el Espíritu Santo--IX. Las mismas palabras con las que quieren que el Espíritu aparezca como inferior muestran la excelencia del Padre y del Hijo--X. Una sola voluntad y una sola llamada del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--XI. Como el Padre conoce al Hijo y el Hijo conoce al Padre, así el Espíritu conoce a Dios Padre, y como el Padre nos ha revelado lo que es suyo, así también el Hijo así también el Espíritu--Libro Tercero--I. El Espíritu está sobre Cristo y, como el Hijo ha enviado al Espíritu, así también el Espíritu de Dios Ha enviado al Hijo--II. El espíritu ha sido dado como también lo ha sido el Hijo--III. Se ha leído que el Espíritu es Dedo de Dios, con lo que se da entender la unidad de la divinidad, no la desigualdad de la Trinidad--IV. Como el Espíritu Santo ha cooperado con el Padre y con el Hijo en la nube y en el mar cuando la liberación del pueblo de los judíos, así coopera en el misterio del bautismo--V. Santifica el Padre, santifica el Hijo, santifica también el Espíritu de Dios--VI. Las obras de las manos son las mismas obras de los dedos, es decir, las obras del Hijo son las mismas que las del Espíritu de Dios--VII. Como acusa el Padre, así acusa también el Espíritu. El Espíritu también juzga--VIII. Como se lee que el Espíritu es la espada del Verbo, así s elee que el Verbo de Dios es la espada del Espíritu Santo--IX. Al igual que el Padre y el Hijo, así también se lee que el Espíritu es entristecido, irritado y tentado por el pueblo de los judíos--X. En una palabra: el Espíritu es Dios, según la afirmación de Pedro en los Hechos de los Apóstoles--XI. Según el Evangelio, el Espíritu es Dios--XII. El Espíritu Santo es adorado como el Padre y el Hijo, y es adorado con el Padre y el Hijo en la majestad de Dios, según el Evangelio--XIII. El Espíritu Santo es Dios según el Apóstol, y nosotros somos templo del Espíritu Santo, como también de Dios Padre y del Señor Jesús--XIV. No son tres dioses, sino un único Dios--XV. El Espíritu Santo es Señor, como lo son el Padre y el Hijo--XVI. Es bueno el Espíritu de Dios y el Espíritu de la verdad e introduce en toda la verdad--XVII. No hay tres seeñores, sino un único Señor--XVIII. Como el Padre es santo y el Hijo es santo, así también el Espíritu es santo--XIX. Conclusión: El Espíritu es Dios, porque no tiene pecado y perdona los pecados y es creador y le servimos y es adorado -todas estas cosas, en efecto, son propias de Dio - y porque resucita a los muertos--XX. Como el Padre y el Hijo, también el Espíritu resucita a los muertos--XXI. El Espíritu está en el trono de Dios y un único reino indiviso es el del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo--XXII. También el Espíritu Santo es Señor Sebaoth--XXIII. El Espíritu de Dios es omnipotente.

San Ambrosio es uno de los grandes Padres de la Iglesia de Occidente. Nació hacia el año 339 en Trévis, donde su padre era prefecto de las Galias. Tras la muerte prematura del padre su familia se trasladó a Roma, donde el joven Ambrosio recibió una formación esmerada llegando a ser jurista y ejerciendo la abogacía. Hacia el 370 fue nombrado gobernador de las provincias de Liguria y Emilia, con residencia en Milán –a la muerte de Auxencio, obispo arriano de Milán–, Ambrosio fue elegido por el pueblo para ocupar la sede episcopal milanesa, en la que permanecería hasta su muerte ocurrida en diciembre del 397. Al frente de la iglesia de Milán, Ambrosio se manifestó enseguida niceno, como lo era su propia familia, y se opuso fuertemente al arrianismo. Fue un pastor de almas, un político, un teólogo y un mítico. Todos estos rasgos aparecen en las páginas de esta obra. Ambrosio es el primer occidental que escribió un tratado sobre el Espíritu Santo. Inspirándose en la mejor teología griega sobre el tema, muestra con argumentos de Escritura y de razón que el Espíritu Sano es Dios. Era lo que le había pedido el Emperador en carta autógrafa, cuya publicación constituye toda una recomendación de esta obra. La presente traducción es la primera que se publica en lengua catellana.

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