Imagen de portada de Amazon
Imagen de Amazon.com
Imagen de cubierta Syndetics
Portada de Syndetics
Imagen de OpenLibrary

Retrato en sepia Isabel Allende.

Por: Detalles de publicación: New York Rayp-Harper Collins 2001.Descripción: 343, [2] p. 25 cmISBN:
  • 0060936355
Tema(s): Clasificación CDD:
  • 21 C 863 A432r
Clasificación LoC:
  • PQ8098.1 .L54 R48 2001
Valoración
    Valoración media: 0.0 (0 votos)
Existencias
Imagen de cubierta Tipo de ítem Biblioteca actual Biblioteca de origen Colección Ubicación en estantería Signatura topográfica Materiales especificados Info Vol URL Copia número Estado Notas Fecha de vencimiento Código de barras Reserva de ítems Prioridad de la cola de reserva de ejemplar Reservas para cursos
Libro Biblioteca de Mayagüez Colección General mb PQ8098.1 .L54 R48 2001 (Navegar estantería(Abre debajo)) Disponible 50000003210803
Total de reservas: 0

Descripciones mejoradas de Syndetics:

A finales del siglo XIX en Chile, Aurora del Valle sufre de un trauma brutal que borra de su mente los primeros cinco a;os de su vida. Criada por su ambiciosa abuela, Paulina del Valle, crece en un ambiente privilegiado, pero se ve atormentada por horribles pesadillas. Cuando debe afrontar la traici;n del hombre que ama, y la soledad, decide explorar el misterio de su pasado.

eigm 01/2012

Extracto provisto por Syndetics

Retrato en Sepia Una Novela Capítulo Uno 1862-1880 Vine al mundo un martes de otoño de 1880, bajo el techo de mis abuelos maternos, en San Francisco. Mientras dentro de esa, laberíintica casa demadera jadeaba mi madre montaña arriba con el corazón valiente ylos huesos desesperados para abrirme una salida, en la calle bullía, lavída salvaje del barrio chino con su aroma indeleble a cocinería, exótica, su torrente estrepitoso de dialectos vociferados, su muchedumbre inagotable de abejas humanas yendo y viniendo deprisa. Nací de madrugada, pero en Chinatown los relojes no obedecen reglas y a esa hora empieza el mercado, el tráfico de carretones y los ladridos tristes de los perros en sus jaulas esperando el cuchillo del cocinero. He venido a saber los detalles de mi nacimiento bastante tarde en la vida, pero peor sería, no haberlos descubierto nunca; podrían haberse extraviado, para siempre en los vericuetos del olvido. Hay tantos secretos en mi familia, que tal vez no me alcance el tiempo para despejarlos todos: la verdad es fugaz, lavada por torrentes de Iluvia. Mis abuelos maternos me recibieron conmovidos -- a pesar de que según varios testigos fui un bebé horroroso -- y me pusieron sobre el pecho de mi madre, donde permanecí acurrucada por unos minutos, los úinicos que alcancé a estar con ella. Después mi tío Lucky me echó su aliento en la cara para traspasarme su buena suerte. La intención fue generosa y el método infalible, pues al menos durante estos primeros treinta años de mi existencia, me ha ido bien. Pero, cuidado, no debo adelantarme. Esta historia es larga y comienza mucho antes de mi nacimiento; se requiere paciencia para contarla y más paciencia aún para escucharla. Si por el camino se pierde el hilo, no hay que desesperar, porque con toda seguridad se recupera unas páginas más adelante. Como en alguna fecha debemos comenzar, hagámoslo en 1862 y digamos, al azar, que la historia empieza con un mueble de proporciones inverosímiles. La cama de Paulina del Valle fue encargada a Florencia, un año después de la coronación de Víctor Emanuel, cuando en el nuevo Reino de Italia aún vibraba el eco de la balas de Garibaldi; cruzó el mar desarmada en un transatlántico genovés, desembarcó en Nueva York en medio de una huelga sangrienta y fue trasladada a uno de los vapores de la compañía naviera de mis abuelos paternos, los Rodríguez de Santa Cruz, chilenos residentes en los Estados Unidos. Al capitán John Sommers le tocó recibir los cajones marcados en italiano con una sola palabra: náyades. Ese robusto marino inglés, del cual sólo queda un desteñido retrato y un baúl de cuero muy gastado por infinitas travesías marítimas y lleno de curiosos manuscritos, era mi bisabuelo, como averigüé hace poco, cuando mi pasado comenzó por fin a aclararse, después de muchos años de misterio. No conocí al capitán John Sommers, padre de Eliza Sommers, mi abuela materna, pero de él heredé cierta vocación de vagabunda. Sobre ese hombre de mar, puro horizonte y sal, cayó la tarea de conducir la cama florentina en la cala de su buque hasta el otro lado del continente americano. Debió sortear el bloqueo yanqui y los ataques de los confederados, alcanzar los limites australes del Atlántico, cruzar las aguas traicioneras del estrecho de Magallanes, entrar al océano Pacífico y después de detenerse brevemente en varios puertos sudamericanos, dirigir la proa hacia el norte de California, la antigua tierra del oro. Tenía órdenes precisas de abrir las cajas en el muelle de San Francis-co, supervisar al carpintero de a bordo mientras éste ensamblaba las partes como un rompecabezas, cuidando de no mellar los tallados, colocar encima el colchón y el cobertor de brocado color rubí, montar el armatoste en una carreta y mandarlo a paso lento al centro de la ciudad. El cochero debía dar dos vueltas a la Plaza de la Unión y otras dos tocando una campanilla frente al balcón de la concubina de mi abuelo, antes de dejarlo en su destino final, la casa de Paulina del Valle. Debía realizar esta hazaña en plena Guerra Civil, cuando los ejércitos yanquis y los confederados se masacraban en el sur del país y nadie estaba en ánimo de bromas ni de campanitas. John Sommers impartió las instrucciones maldiciendo, porque en los meses de navegación esa cama lIegó a simbolizar lo que más detestaba de su trabajo: los caprichos de su patrona, Paulina del Valle. Al ver la cama sobre la carreta dio un suspiro y decidió que sería lo último que haría por ella; Ilevaba doce años a sus órdenes y había alcanzado el límite de su paciencia. El mueble aún existe intacto, es un pesado dinosaurio de madera policromada; a la cabecera preside el dios Neptuno rodeado de olas espumantes y criaturas submarinas en bajo relieve, mientras a los pies juegan delfines y sirenas. En pocas horas media ciudad de San Francisco pudo apreciar aquel lecho olímpico; pero la querida de mi abuelo, a quien el espectáculo estaba dedicado, se escondió mientras la carreta pasaba y volvía a pasar con su campanilleo. Retrato en Sepia Una Novela . Copyright © by Isabel Allende. Reprinted by permission of HarperCollins Publishers, Inc. All rights reserved. Available now wherever books are sold. Excerpted from Portrait in Sepia by Isabel Allende All rights reserved by the original copyright owners. Excerpts are provided for display purposes only and may not be reproduced, reprinted or distributed without the written permission of the publisher.

Notas de autor provistas por Syndetics

Isabel Allende was born in 1942 in Lima, Peru, the daughter of a Chilean diplomat. When her parents separated, young Isabel moved with her mother to Chile, where she spent the rest of her childhood. She married at the age of 19 and had two children, Paula and Nicolas. Her uncle was Salvador Allende, the president of Chile. When he was overthrown in the coup of 1973, she fled Chile, moving to Caracas, Venezuela.

While living in Venezuela, Allende began writing her novels, many of them exploring the close family bonds between women. Her first novel, The House of the Spirits, has been translated into 27 languages, and was later made into a film. She then wrote Of Love and Shadows, Eva Luna, and The Stories of Eva Luna, all set in Latin America. The Infinite Plan was her first novel to take place in the United States. She explores the issues of human rights and the plight of immigrants and refugees in her novel, In The Midst of Winter. In Paula, Allende wrote her memoirs in connection with her daughter's illness and death. She delved into the erotic connections between food and love in Aphrodite: A Memoir of the Senses.

In addition to writing books, Allende has worked as a TV interviewer, magazine writer, school administrator, and a secretary at a U.N. office in Chile. She received the 1996 Harold Washington Literacy Award. She lives in California. Her title Maya's Notebook made The New York Times Best Seller List in 2013.

(Bowker Author Biography)

Compartir
logopucpr-y-vive

Contáctanos

¡Queremos saber de ti!

Tel. 787.841.2000 Ext. 1801

bibliotecavaldes@pucpr.edu

⁣Búscanos en las redes

© 2026 Desarrollado por Ignite Online • All Rights Reserved • Powered by Koha.